La desvinculación definitiva de Jon Rahm de LIV Golf supone mucho más que la simple rescisión de un contrato. Analizando la noticia conocida esta semana se aprecia una secuencia de acontecimientos que confirma que la relación entre ambas partes estaba condenada a terminar desde el mismo momento en que el proyecto denominado LIV 2.0 comenzó a tomar forma. El entorno de Jon Rahm ya había comunicado que el jugador no estaba dispuesto a participar en la nueva etapa del circuito saudí, considerando inaceptables las condiciones planteadas para el futuro de la competición.

La separación entre Jon Rahm y LIV Golf escenifica el final de una de las alianzas más impactantes de la historia reciente del golf. Lo que comenzó con un contrato valorado en alrededor de 300 millones de dólares termina con una renuncia económica considerable por parte del jugador, pero también con la recuperación de su libertad deportiva y comercial. A la luz de todas las informaciones publicadas durante las últimas semanas, la sensación es que Rahm ha optado por sacrificar una parte importante de sus ingresos futuros para garantizar el control de su carrera en un momento en que el futuro de LIV se había vuelto demasiado incierto.

Fuente Guillermo Salmeron